Sube al tren y deja que cada estación te regale un país nuevo.
Hacer un eurotrip en Interrail sigue siendo una de las formas más libres de recorrer Europa: un solo pase de tren te lleva de París a Berlín y de Berlín a Roma sin escalas en aeropuertos, con la ventana como pantalla de cine. La mejor época para viajar en Interrail por Francia, Alemania e Italia va de mayo a junio o de septiembre a principios de octubre, cuando el clima acompaña y las ciudades respiran un poco menos apretadas que en pleno verano. Esta guía trae el presupuesto diario por nivel, una ruta de referencia de 18 días y dónde hospedarte en cada parada.
El itinerario cruza tres países con personalidades opuestas: el romanticismo ordenado de París, la energía cruda y nocturna de Berlín, y el caos cálido de Roma. Entre estación y estación hay siestas en el vagón, ventanas llenas de campos y esa sensación —tan propia del Interrail— de que el viaje empieza apenas subes al tren, no cuando llegas.
| Nivel | Por persona / día | Qué incluye |
|---|---|---|
| Mochilero | USD 45–55 | Hostal en habitación compartida, comida de supermercado y algún food truck, transporte público, actividades gratuitas. |
| Medio | USD 90–110 | Hostal privado u hotel 3 estrellas, dos comidas afuera, una actividad paga por ciudad, algún trayecto en taxi o rideshare. |
| Premium | USD 180–220 | Hotel boutique o 4 estrellas, restaurantes seleccionados, tours privados, reservas de tren en primera clase. |
Presupuesto en destino, por persona, sin vuelos internacionales ni el costo del pase de Interrail.
Esta ruta prioriza calidad de estadía sobre cantidad de ciudades: mejor tres paradas bien vividas que seis a las carreras. Los trayectos en tren de alta velocidad entre países pueden requerir reserva de asiento aparte del pase, así que conviene reservarlos con unas semanas de anticipación.
Primera parada
París es el arranque perfecto de un eurotrip en Interrail porque concentra en pocos kilómetros lo que en otras ciudades toma semanas: museos de nivel mundial, barrios que cambian de carácter cruzando una calle, y una red de metro que hace innecesario cualquier otro transporte. Conviene reservar entradas con horario a museos grandes para no perder medio día en filas, y guardar una tarde sin plan para perderse por Le Marais o el Canal Saint-Martin.
Segunda parada
Berlín recibe al viajero de Interrail con la energía contraria a la de París: menos monumental, más cruda, con capas de historia reciente todavía visibles en cada muro. Caminar el East Side Gallery, cruzar Kreuzberg de día y de noche, y sentarse en un Späti a media tarde alcanza para entender por qué tantos mochileros terminan quedándose más días de los que tenían planeados.
Tercera parada
Roma es el destino ideal para cerrar la ruta: caótica, ruidosa y generosa, con ruinas que aparecen sin aviso entre edificios de departamentos comunes. Después de días más ordenados en Francia y Alemania, Roma obliga a soltar el itinerario minuto a minuto y dejarse llevar por Trastevere de noche o por una trattoria sin nombre en la guía.